Gobierno marca ruptura con el Banco de la República por posible aumento de tasas de interés

El Gobierno Nacional confirmó un distanciamiento con la junta directiva del Banco de la República en medio del debate por un posible incremento de la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, una decisión que ha generado profundas diferencias entre el Ejecutivo y el emisor.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, anunció que se retiró de la sesión de la junta antes de su finalización y dejó claro que el Gobierno no respaldará las decisiones que allí se adopten. Según explicó, la propuesta de aumento impulsada por cuatro miembros del organismo es “desproporcionada” y podría tener efectos negativos sostenidos sobre la economía, especialmente en un contexto que, según el Ejecutivo, muestra señales de recuperación.
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— MinHacienda (@MinHacienda) March 31, 2026
Durante su intervención, el jefe de la cartera económica también cuestionó el funcionamiento interno del banco central. En particular, señaló que una comunicación enviada a medios de comunicación a nombre de la junta directiva no habría sido discutida ni autorizada por todos sus integrantes. Para el ministro, este hecho constituye un uso indebido del nombre del organismo y compromete la transparencia en la toma de decisiones.
El Gobierno sostiene que un nuevo aumento de tasas, sumado al incremento previo realizado en enero, podría encarecer el crédito y frenar sectores clave como la industria, el agro y las microempresas. Desde esta perspectiva, el Ejecutivo considera que la inflación actual no responde a un exceso de demanda interna, sino a choques externos de oferta, como el comportamiento de los precios internacionales de combustibles y otros insumos, por lo que el uso de herramientas de política monetaria como el alza de tasas tendría efectos limitados.

En ese sentido, el ministro planteó que las decisiones del banco central estarían basadas en análisis que priorizan la visión del sector financiero, dejando por fuera otras lecturas de la economía, particularmente las relacionadas con el aparato productivo. Por ello, propuso abrir un debate nacional más amplio que incluya a universidades, sectores productivos y distintos actores económicos, con el fin de discutir el rumbo de la política monetaria en el país.
El anuncio también deja abierta la posibilidad de que el Gobierno reevalúe su participación en futuras sesiones de la junta directiva, lo que marcaría un punto de inflexión en la relación institucional entre el Ejecutivo y el Banco de la República.
Este episodio se produce en medio de un contexto económico complejo, con presiones externas y desafíos internos que han intensificado las diferencias sobre cómo enfrentar la inflación sin afectar el crecimiento. La tensión entre ambas partes refleja visiones distintas sobre el equilibrio entre control de precios y dinamismo económico, en un momento clave para la estabilidad del país.