La Paz sea con el Cauca
Fotorreportaje
Sebastián Marmolejo Mejía
La paz sea con el Cauca no es solo un título: es una intención que atraviesa cada imagen y cada historia. En el norte del Cauca, el pueblo indígena Nasa sostiene su vida cotidiana en medio de tensiones históricas, disputas territoriales y la persistencia de la violencia.
Aquí, la paz no es un concepto abstracto ni una promesa lejana; es una práctica viva que se teje en comunidad. Se expresa en la defensa del territorio, en la transmisión de saberes ancestrales y en la decisión colectiva de seguir existiendo como pueblo. En medio de las adversidades, el movimiento indígena Nasa propone una forma de habitar el mundo donde la vida, la autonomía y el respeto por la tierra son el centro.
El recorrido de este reportaje transita de la cotidianidad a la irrupción del conflicto que se vive en el Cauca. De los espacios donde la comunidad convive, a los momentos en que el conflicto atraviesa sus cuerpos y su territorio. Las imágenes no solo documentan la guerra: la interpelan. Son un llamado de atención sobre la urgencia de nombrar lo que persiste y de reconocer cómo las comunidades Nasa han tenido que aprender a convivir con múltiples actores armados, sin renunciar a su autonomía.
En medio de un escenario donde se cuestionan los alcances de los procesos de paz, este trabajo insiste en algo fundamental: la necesidad de una salida política al conflicto sigue siendo inaplazable. Porque, más allá de los discursos sobre fracasos o avances, en el Cauca la guerra no es una abstracción, sino una realidad cotidiana. Y aun así, las comunidades continúan apostando a la vida, sosteniendo la esperanza de que, algún día, la paz deje de ser una promesa y se convierta en una posibilidad concreta.

El norte del Cauca, territorio de transición entre cordilleras, está atravesado por una profunda espiritualidad. Allí, la lucha histórica de las comunidades indígenas se centra en la defensa de la Madre Tierra.
Corinto, Cauca.

Ana Doris, indígena Nasa del cabildo de Pueblo Nuevo, en la frontera que conecta el Valle del Cauca con el departamento del Cauca. Para ella, la paz es la posibilidad de habitar su territorio en comunidad.
Cordillera Occidental, Valle del Cauca.

Ana Doris es madre de varios hijos; algunos de ellos hacen parte de la Guardia Indígena. Su compromiso con la defensa del territorio los ha llevado a enfrentar a distintos grupos armados presentes en la zona, en una lucha constante por la autonomía.

“En 2016 se sintió la paz. Luego empezaron a llegar otros grupos que decían continuar la lucha de las FARC. Ahora, para transitar nuestros territorios, hay que pedir permiso a casi tres grupos distintos”.
Mayor indígena, recorrido de control territorial en zona rural de Toribío, Cauca.

En ejercicio de la jurisdicción indígena, las comunidades han asumido el control de su territorio, enfrentando a los actores armados que generan desarmonía.
Juicio indígena contra actores armados.

bajo la jurisdicción del pueblo Nasa, tras el asesinato de la gobernadora Sandra Liliana Peña, quien rechazaba la siembra de cultivos de uso ilícito en su territorio. Personas presuntamente vinculadas a este hecho fueron capturadas y juzgadas conforme a los usos y costumbres del pueblo indígena.

La comunidad Nasa se reúne alrededor del cuerpo de Sandra Liliana Peña. Según su cosmovisión, será sembrada para volver a la Madre Tierra. No muere: transita a otro plano, como parte de un ciclo continuo de vida.

El proceso de paz de 2016 representó la dejación de armas de más de 10.000 integrantes de las FARC. Aunque en ese momento se percibió una disminución del conflicto, posteriormente la violencia regresó en un estado de fragmentación. Hoy, las comunidades del Cauca continúan conviviendo con enfrentamientos armados, mientras líderes y lideresas siguen siendo asesinados.

Comunero indígena se resguarda en una trocha durante un ataque armado en El Pescador, Cauca.

Miembro de la Guardia Indígena es auxiliado tras enfrentamientos en El Pescador, Cauca.

La comunidad indígena se reúne en El Pital para hacer un llamado a los actores armados. Se esperaba la presencia de disidencias de las FARC y del ELN, pero nunca llegaron. Solo enviaron comunicados. El diálogo no se dio.

Los controles territoriales se han intensificado. La Guardia Indígena espera que estas acciones contribuyan a reducir los hechos de violencia en sus territorios.

Toribío, Cauca. Siembra de Carmelina Yule, lideresa asesinada por disidencias de las FARC.
Las comunidades Nasa insisten en una salida negociada y política al conflicto. La fragmentación posterior al proceso de paz ha generado nuevas dinámicas de violencia. Esperan que los próximos gobiernos prioricen el diálogo, para que, finalmente, la paz sea con el Cauca.