Avión Hércules accidentado fue adquirido por Duque de segunda mano a EE. UU.

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El accidente del avión Hércules C-130H en Puerto Leguízamo, Putumayo, no solo dejó víctimas y encendió las alertas sobre la seguridad aérea militar, sino que también puso en el centro del debate el origen y las condiciones de la aeronave siniestrada, adquirida durante el gobierno del expresidente Iván Duque.

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La aeronave, identificada como FAC-1016, hacía parte de un lote de tres aviones C-130H obtenidos por la Fuerza Aeroespacial Colombiana tras un acuerdo bilateral firmado en 2018 con Estados Unidos. La adquisición se realizó mediante el programa Defense Surplus Items Sales (EDA), un mecanismo oficial que permite transferir equipos militares dados de baja por la Fuerza Aérea estadounidense a países aliados. Según reportes especializados del sector aeronáutico, el paquete completo tuvo un costo cercano a los 30 millones de dólares.

  • En su momento, el entonces ministro de Defensa Diego Molano anticipó la llegada de estas aeronaves con un mensaje en redes sociales: “Acaban de llegar dos grandes sorpresas para Colombia. Pronto sabrán de qué se trata…”, en referencia a la incorporación de los aviones Hércules a la flota de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.

Estos aviones provenían de inventarios fuera de servicio de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y contaban con sistemas defensivos como dispensadores de contramedidas tipo chaff y flare, lo que los convirtió en los primeros Hércules en Colombia con esta capacidad. El FAC-1016 fue el primero en llegar al país en octubre de 2020, seguido por otras dos unidades que completaron la flota.

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Desde el punto de vista técnico, las aeronaves fueron sometidas a procesos de mantenimiento mayor antes de su incorporación. Estos incluyeron desensamble completo de la estructura —alas, estabilizadores, motores y tren de aterrizaje—, inspecciones de integridad estructural, reparación de sistemas hidráulicos, sellado de tanques y modernización de cabina con pantallas digitales tipo EFIS.

También se realizaron pruebas funcionales de sistemas eléctricos, de navegación y comunicaciones, así como inspecciones no destructivas en componentes críticos, siguiendo los estándares del fabricante.

Pese a estos procesos, el avión siniestrado tenía una vida operativa que se remontaba a 1983, acumulando más de cuatro décadas de uso en distintas misiones antes de su llegada a Colombia.

El accidente ocurrió cuando la aeronave transportaba personal del Ejército Nacional de Colombia. Según el balance preliminar entregado por el presidente Gustavo Petro, el hecho dejó decenas de heridos, una persona fallecida y varios ocupantes cuyo estado aún está por establecer, sin embargo fuentes no oficiales señalan que la cifra estaría rondando las 48 victimas fatales

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Tras la emergencia, el mandatario señaló que existe un deterioro acumulado en el equipamiento militar y reiteró la necesidad de avanzar en la modernización de la flota aérea. Petro también mencionó retrasos en procesos administrativos como la aprobación del CONPES para la renovación del armamento.

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El caso ha generado reacciones políticas y reabre la discusión sobre los mecanismos de adquisición de equipos militares, especialmente aquellos provenientes de programas de excedentes, en un momento en el que el país debate el futuro de su capacidad aérea.

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Mientras tanto, las autoridades continúan con la investigación para determinar las causas del accidente del FAC-1016, en un proceso que será clave para establecer responsabilidades y definir posibles correctivos en la operación de la flota militar.