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Colombia perdió 686.000 empleos en agosto en medio de la caída de la producción industrial

schedule5 min de lectura Hace 1 día
Foto: Redes sociales

Colombia registró en agosto de 2026 un fuerte deterioro del mercado laboral, con la pérdida de 686.000 puestos de trabajo frente a julio y una tasa de desempleo ajustada por estacionalidad de 9,7 %, su nivel más alto en dos años. Así lo señaló un informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, publicado el 15 de octubre, que advierte sobre las dificultades para generar empleo y el debilitamiento de varias actividades productivas.

La tasa de ocupación ajustada por estacionalidad cayó de 59 % en julio a 57,3 % en agosto. Durante el mismo periodo, el número de personas ocupadas pasó de 24,3 millones a 23,6 millones, mientras la población desempleada aumentó de 2,2 millones a 2,5 millones. La población inactiva también creció, al pasar de 14,7 millones a 15,1 millones.

Este último dato es clave para entender la magnitud del deterioro. Según el Banco de Bogotá, una parte de quienes perdieron su empleo dejó de buscar trabajo y pasó a la inactividad. Si la participación laboral se hubiera mantenido estable frente a julio, la tasa de desempleo habría llegado al 11 %, en lugar del 9,7 % registrado. Esto significa que el indicador de desempleo no refleja por sí solo toda la reducción de la ocupación.

Entre agosto de 2025 y agosto de 2026, la industria manufacturera perdió 240.000 puestos de trabajo, la mayor reducción entre los sectores analizados. Le siguieron entretenimiento y otras actividades, con 102.000 empleos menos, y agricultura, con una caída de 91.000. También disminuyó la ocupación en actividades inmobiliarias, con 31.000 puestos menos; el sector financiero, con 27.000, y alojamiento y servicios de comida, con 17.000.

En contraste, el comercio sumó 150.000 ocupados frente al año anterior, la construcción agregó 80.000 y los servicios sociales aumentaron en 96.000. El balance muestra diferencias entre ramas económicas, con pérdidas concentradas en actividades manufactureras, agrícolas y de servicios, mientras otros sectores mantuvieron la generación de puestos de trabajo.

El deterioro laboral coincide con los resultados negativos de la producción industrial. Según la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial del DANE, la producción real manufacturera cayó 3,7 % en agosto frente al mismo mes de 2025; las ventas reales disminuyeron 3,5 % y el personal ocupado se redujo 1,3 %. De las 39 actividades industriales analizadas, 29 registraron caídas.

El balance acumulado de la industria entre enero y agosto muestra un crecimiento de apenas 0,4 % en la producción y de 0,2 % en las ventas reales, mientras el empleo manufacturero cayó 1 %. En los últimos doce meses hasta agosto, la producción aumentó 0,9 %, pero el personal ocupado disminuyó 0,4 %. Estas cifras reflejan la debilidad de la actividad manufacturera y su coincidencia con las pérdidas de empleo registradas en el periodo.

El informe del Banco de Bogotá identifica varios factores que afectan la capacidad de generación de empleo. Uno de ellos es la apreciación del peso colombiano, que, según el análisis, ha reducido la competitividad de la industria manufacturera. El crecimiento acumulado de esta actividad durante 2026 fue de apenas 1 %, impulsado principalmente por la elaboración de bebidas y la refinación de petróleo, actividades que tienen menor intensidad laboral.

El turismo también presenta señales de debilitamiento. Entre abril y julio, la llegada de extranjeros pasó de 1,5 millones en 2025 a 1,4 millones en 2026, una disminución de 7,7 %. Esta reducción representa un desafío para los sectores de alojamiento y servicios de comida, cuya actividad depende, entre otros factores, de la demanda turística.

En el entretenimiento, el análisis señala que el aumento de precios asociado al ajuste del salario mínimo podría estar afectando la demanda. En la agricultura, menciona el encarecimiento internacional de los fertilizantes y la llegada del fenómeno de El Niño como factores que elevan los costos de producción. El documento sostiene que la combinación de estas presiones se ha reflejado en una menor capacidad de generación de empleo.

El informe también examina las diferencias regionales para determinar el alcance de los efectos del terremoto. Pereira, una de las ciudades más afectadas por el sismo, registró la mayor destrucción de empleo frente a su nivel de doce meses atrás. Sin embargo, Santa Marta presentó la segunda mayor caída, pese a que sus afectaciones por el evento fueron limitadas.

Mientras Quibdó y Manizales registraron reducciones en la ocupación, Cali, Armenia y Popayán mostraron aumentos. Para los investigadores, estas diferencias apuntan a la presencia de factores estructurales que van más allá de las consecuencias inmediatas del desastre natural.

Las perspectivas del mercado laboral enfrentan riesgos asociados con la moderación del empleo público, las altas tasas de interés, el ajuste fiscal y los efectos del fenómeno de El Niño. El Banco de Bogotá advierte que la pérdida de dinamismo de sectores productivos clave podría dificultar la generación de nuevos puestos de trabajo durante los próximos meses.

En sus proyecciones, Investigaciones Económicas estima que la tasa de desempleo promedio en las 13 principales ciudades del país se ubicará en 8,8 % en 2026 y aumentará a 9,4 % en 2027. Estas cifras corresponden a promedios anuales urbanos y no deben confundirse con el dato nacional ajustado por estacionalidad de agosto, que alcanzó el 9,7 %.

A este panorama se suma la caída de la producción industrial, que en agosto registró una variación anual de -1,2 % según el Índice de Producción Industrial del DANE, después de un retroceso de 0,4 % en julio. Este indicador, que abarca distintas actividades industriales, complementa los resultados de la manufactura y muestra dos meses consecutivos de contracción. En contraste, las ventas reales del comercio minorista crecieron 7,3 % en agosto frente al mismo mes de 2025 y el personal ocupado en ese sector aumentó 1,4 %, lo que evidencia un comportamiento desigual entre las actividades económicas.