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De la Espriella pone oficialmente fin a todos los procesos de Paz

schedule3 min de lectura Hace 2 semanas
Foto: Presidencia

Apenas un mes después de asumir la Presidencia, Abelardo De la Espriella anunció oficialmente el cierre de los procesos de diálogo y los espacios sociojurídicos heredados del Gobierno anterior con grupos armados y estructuras criminales. La decisión marca el final de la política de Paz Total impulsada durante el Gobierno de Gustavo Petro y abre una nueva etapa basada en operaciones militares y sometimiento a la justicia.

“Se acabó la falsa paz”, afirmó De la Espriella al anunciar la firma de los decretos con los que, según explicó, quedaron terminados los procesos de diálogo y los espacios sociojurídicos con las organizaciones armadas. El mandatario sostuvo que durante los últimos cuatro años se destinaron más de $7.000 millones a honorarios de voceros, representantes y negociadores, mientras las estructuras criminales continuaron fortaleciéndose.

El cierre de estos procesos implica el desmonte de las condiciones institucionales creadas para facilitar las negociaciones con diferentes grupos armados. También fueron retirados los gestores de paz designados durante el Gobierno anterior y se reactivaron órdenes de captura contra integrantes de organizaciones que habían sido cobijados por medidas relacionadas con los procesos de negociación.

La decisión también afecta las zonas de ubicación y transición establecidas para facilitar la concentración y permanencia de integrantes de grupos armados en el marco de los procesos de paz. Con su eliminación, los excombatientes que permanecían en estos espacios quedan sin el esquema institucional que acompañaba su proceso de reincorporación y negociación.

El Gobierno de De la Espriella también dio por terminados los mecanismos de interlocución con estructuras como el ELN, las disidencias de las FARC y otros grupos armados que habían tenido acercamientos con el Estado. La nueva política establece que quienes integren estas organizaciones deberán someterse a la justicia o enfrentar las operaciones de la Fuerza Pública.

El cambio se produce en medio de un deterioro de la seguridad en distintas regiones del país. Durante las primeras semanas del nuevo Gobierno se han registrado ataques contra integrantes de la Fuerza Pública, incluidos atentados con drones y explosivos, en una escalada que ha dejado uniformados muertos y heridos.

De la Espriella defendió el giro señalando que los grupos criminales “no tendrán estatus político, contemplaciones ni impunidad” y que la seguridad, la autoridad y la justicia serán los pilares de su política frente a las organizaciones armadas.

El cierre de la Paz Total supone así el abandono de la estrategia de negociación simultánea con diferentes actores armados y el regreso a una política centrada en la ofensiva militar, la persecución judicial y el sometimiento a la justicia.