Estados Unidos trasladará a Colombia drones de vigilancia de última generación

Estados Unidos comenzó a trasladar desde África hacia Colombia y Ecuador varios drones MQ-9 Reaper, como parte del fortalecimiento de la cooperación militar con ambos países para combatir organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras estructuras criminales. La información fue revelada por The New York Times, que citó a funcionarios estadounidenses conocedores de la operación.
En el caso colombiano, el país recibirá tres aeronaves MQ-9 Reaper en calidad de préstamo, mientras el Gobierno de Abelardo de la Espriella evalúa la posibilidad de adquirir una cuarta unidad. Las aeronaves serán utilizadas principalmente para labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, con capacidad para realizar seguimiento de objetivos de alto valor.
El traslado supone una redistribución de capacidades militares estadounidenses que estaban desplegadas en el área de responsabilidad del Comando África. La decisión responde al nuevo enfoque de Washington hacia América Latina y a la estrategia de la administración de Donald Trump para ampliar las operaciones contra organizaciones vinculadas al narcotráfico en la región.
Las aeronaves hacen parte de una plataforma militar de largo alcance que puede permanecer durante extensos periodos en una zona de operaciones. De acuerdo con la Fuerza Aérea estadounidense, el MQ-9 tiene una envergadura de 20,1 metros, una longitud de 11 metros, puede alcanzar hasta 15.240 metros de altitud y desarrollar una velocidad de crucero cercana a los 370 kilómetros por hora. También puede transportar hasta 1.701 kilogramos de carga útil.
Su principal función es la recopilación de inteligencia y las misiones de vigilancia y reconocimiento. El sistema puede incorporar sensores electroópticos e infrarrojos, radares y otros equipos destinados a localizar, identificar y seguir objetivos desde grandes distancias. Su capacidad de permanencia en el aire permite realizar operaciones prolongadas de seguimiento.
Sin embargo, el MQ-9 Reaper no es exclusivamente un dron de vigilancia. Se trata de una aeronave militar armada que puede emplear misiles AGM-114 Hellfire y bombas guiadas GBU-12 Paveway II y GBU-38 JDAM, según las especificaciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La propia institución lo describe como una plataforma de múltiples misiones destinada principalmente a la recopilación de inteligencia y, secundariamente, a la ejecución de objetivos.
Esta capacidad convierte al Reaper en una herramienta que puede pasar de la vigilancia al apoyo de operaciones ofensivas, dependiendo de la misión y de las reglas bajo las cuales sea empleado. Por ahora, los detalles sobre las bases desde las que operarán las aeronaves en Colombia y las condiciones específicas de sus misiones no han sido divulgados públicamente.
El despliegue ocurre mientras Washington busca ampliar la cooperación militar con gobiernos de la región y pasar de operaciones concentradas en el control marítimo del narcotráfico a una estrategia que también contempla operaciones terrestres contra organizaciones criminales. El traslado de los Reaper desde África hacia Sudamérica forma parte de ese cambio de prioridades.
La llegada de estas aeronaves representa un incremento de las capacidades tecnológicas disponibles para las labores de inteligencia y vigilancia de Colombia. También profundiza la participación de Estados Unidos en las operaciones de seguridad del país, en un momento en que el Gobierno de De la Espriella ha estrechado su cooperación militar con Washington en la lucha contra el narcotráfico.
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