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Colombia enviará una misión militar al Sinaí en medio del giro diplomático de De la Espriella a favor de Israel

schedule4 min de lectura Hace 2 semanas
Foto: Ejército Nacional

El Ejército Nacional prepara a 138 militares colombianos para viajar el próximo 2 de diciembre a la península del Sinaí, en Egipto, como parte del relevo número 128 del Batallón de Infantería N.° 3 Colombia. La misión consiste en participar en la Fuerza Multinacional y de Observadores (MFO), encargada de verificar el cumplimiento del tratado de paz entre Egipto e Israel. El anuncio se produce en medio de un cambio profundo en la política exterior del Gobierno de Abelardo De la Espriella, que ha impulsado el acercamiento con Israel y adoptado decisiones diplomáticas que han generado controversia internacional.

El contingente estará integrado por 11 oficiales, 22 suboficiales y 105 soldados, quienes recibirán capacitación para realizar patrullajes, mantener puestos de observación y reportar posibles incumplimientos de las disposiciones de seguridad establecidas entre Egipto e Israel. La MFO fue creada en 1981, después de los acuerdos que condujeron al tratado de paz firmado en 1979. Su función es verificar los compromisos militares de ambas partes en el Sinaí, una zona estratégica para la seguridad regional.

La participación colombiana, por tanto, es anterior a la actual administración y no significa por sí misma que las tropas vayan a intervenir en la guerra de Gaza ni que tengan funciones de apoyo directo a las Fuerzas de Defensa de Israel. Sin embargo, la continuidad de esta misión coincide ahora con una política exterior que ha estrechado los vínculos diplomáticos, comerciales y estratégicos entre Bogotá y el Gobierno israelí.

El 11 de agosto de 2026, el Gobierno de De la Espriella restableció las relaciones diplomáticas con Israel, que habían sido rotas en mayo de 2024 durante la presidencia de Gustavo Petro. Desde entonces, la administración ha acelerado la normalización de los vínculos bilaterales. En septiembre restableció la exención recíproca de visas para viajes turísticos y, en octubre, el canciller Omar Bula viajó a Israel para reunirse con sus autoridades y avanzar en una agenda de cooperación en seguridad, defensa, comercio, inversión y tecnología.

Uno de los pasos más significativos fue la inauguración de la Embajada de Colombia en Jerusalén el 14 de octubre. La decisión cumple una promesa de campaña de De la Espriella y representa un respaldo diplomático importante para Israel, que considera Jerusalén su capital. La ubicación de las embajadas en esa ciudad es controvertida, debido a que el estatus de Jerusalén sigue siendo objeto de disputa internacional y los palestinos reclaman Jerusalén Oriental como capital de un futuro Estado.

El giro diplomático también incluyó el reconocimiento colombiano de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967 y cuya anexión no es reconocida por Naciones Unidas. Colombia adoptó esta posición el 10 de agosto, apartándose del consenso internacional que considera el Golán territorio sirio ocupado. La decisión marcó uno de los cambios más significativos de la política exterior en los primeros días del nuevo Gobierno.

A esto se suma la derogación de la prohibición de exportar carbón colombiano a Israel, establecida durante la administración Petro en medio de la ofensiva militar en Gaza, y el retiro de Colombia del Grupo de La Haya, una coalición de países que promovía acciones para exigir el cumplimiento del derecho internacional en relación con los territorios palestinos ocupados. El Gobierno de De la Espriella ha defendido estas decisiones como parte de una política orientada a recuperar la cooperación estratégica y proteger los intereses nacionales.

El acercamiento también se ha extendido al sector agropecuario. En octubre, el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, visitó Israel y anunció acuerdos para capacitar a profesionales colombianos en tecnologías de riego, impulsar agricultura bajo techo y promover la reutilización de aguas para fines agrícolas. La agenda amplía la cooperación bilateral más allá de la diplomacia y la seguridad, con compromisos que podrían incidir en la transferencia de tecnología y en las políticas productivas del país.

En este escenario, el envío del nuevo contingente militar plantea una pregunta sobre el rumbo internacional de Colombia: cómo mantener sus compromisos de paz y verificación en Oriente Medio mientras el Gobierno adopta posiciones cada vez más cercanas a Israel en asuntos diplomáticos y territoriales que siguen siendo objeto de controversia internacional. La misión del Sinaí tiene un mandato específico y una trayectoria de más de cuatro décadas, pero el contexto político en el que se desarrolla ha cambiado.