Los Gilinski realizan millonaria donación a universidad de EE.UU.: ¿y Colombia?

La donación de US$22,5 millones realizada por Gabriel y Stephanie Gilinski a la Universidad de Pensilvania abrió un debate sobre el destino de los recursos filantrópicos de una de las familias empresariales más importantes de Colombia, en momentos en que las universidades públicas del país enfrentan problemas históricos de financiación y persisten importantes barreras para el acceso de los jóvenes a la educación superior.
La Universidad de Pensilvania anunció el pasado 22 de septiembre que los recursos serán utilizados para crear una beca permanente para estudiantes de pregrado con necesidades económicas y financiar nuevas posiciones docentes en los departamentos de Historia, Ciencia Política y Economía. Gabriel Gilinski es egresado de esa institución.
El anuncio llevó al expresidente Gustavo Petro a cuestionar públicamente la decisión. Su planteamiento parte de una pregunta concreta: si la riqueza de la familia se ha construido fundamentalmente en Colombia, ¿por qué una donación de esta magnitud no podría dirigirse también a las universidades públicas colombianas?
“¿Cómo es posible que la familia Guillinsky que ha hecho su riqueza en Colombia (…) no sea capaz de donar estos 22 millones de dólares a la Universidad Nacional o a la Universidad del Valle?”, escribió Petro.
El exmandatario reconoció en su mensaje que se trata de recursos privados, pero centró su cuestionamiento en el propósito de la filantropía y en el país hacia el cual deberían dirigirse inversiones capaces de transformar las condiciones de vida de la población. En particular, planteó que una suma como la donada a Pensilvania podría contribuir a financiar proyectos educativos en Colombia y ampliar las oportunidades de jóvenes que actualmente no pueden acceder a una universidad de alta calidad.
¿Que es este pago?
Cómo es posible que la familia Guillinsky que ha hecho su riqueza en Colombia y ha sido ayudada por las políticas progresistas en su programa de industrialización no sea capaz de donar estos 22 millones de dólares a la universidad nacional o a la universidad… https://t.co/lufNlhLKG1read_more Le puede interesar ▸ Investigación revela presuntas inconsistencias en la experiencia laboral acreditada por la directora del ICBF— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 26, 2026
La discusión adquiere dimensión frente a la situación financiera de la educación superior pública. El Ministerio de Educación ha reconocido un desfinanciamiento estructural acumulado durante más de 30 años y señaló que las universidades públicas llegaron a acumular un déficit cercano a $18 billones. El problema estuvo relacionado, entre otros factores, con un modelo de financiación que no acompañó el crecimiento de la matrícula ni el aumento de los costos reales de funcionamiento.
La brecha también se refleja en el acceso. Según cifras del Ministerio, en 2023 apenas cuatro de cada diez jóvenes que terminaban el grado 11 ingresaban a la educación superior; en las zonas rurales la proporción era de solo dos de cada diez.
Por eso, la pregunta planteada por Petro va más allá de la donación específica a Pensilvania: pone sobre la mesa el papel que podrían tener las grandes fortunas construidas en Colombia en la financiación de una educación pública que todavía enfrenta enormes necesidades de infraestructura, investigación, funcionamiento y ampliación de cobertura.
