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Abelardo de la Espriella rompe relaciones con Irán tras más de cinco décadas de relación diplomática

schedule4 min de lectura Hace 1 mes
Foto: Grok

El Gobierno de Abelardo de la Espriella anunció este 1 de octubre, a través de su portavoz, el rompimiento de las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, una decisión que, según explicó el Gobierno, fue tomada a partir del 19 de septiembre de 2026. El vínculo diplomático entre Colombia e Irán se remontaba al 28 de abril de 1975.

El portavoz explicó que la decisión fue adoptada después de evaluar los hechos y los riesgos y que el principal motivo fue el deterioro de la confianza entre ambos gobiernos. Entre los argumentos presentados por Colombia mencionó los presuntos vínculos del Gobierno iraní con grupos terroristas internacionales y organizaciones narcoterroristas que, según Bogotá, amenazan la seguridad del país.

También señaló violaciones constatadas de derechos humanos en territorio iraní, ataques verificados contra países que no hacen parte del conflicto en Medio Oriente, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la obstrucción a las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar el alcance del programa nuclear iraní. Estos son los fundamentos expuestos por el Gobierno de De la Espriella para justificar la ruptura.

La decisión incluyó además la declaración del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista. El portavoz sostuvo que esta estructura reprime a la población iraní y realiza operaciones encubiertas fuera de sus fronteras, por lo que Colombia considera que representa un peligro para la paz y la seguridad internacional. A partir de esta declaración, el Gobierno anunció el fortalecimiento de los controles para impedir el ingreso a Colombia de personas asociadas con esa organización.

El portavoz hizo además una precisión sobre las consecuencias para los ciudadanos: la ruptura es diplomática, no consular. Por ello, según explicó, los colombianos que se encuentren en Irán continuarán recibiendo atención y protección consular bajo las Convenciones de Viena de 1961 y 1963. La Cancillería también había establecido esta distinción en su comunicación oficial.

Irán respondió rechazando los argumentos de Bogotá. Su Ministerio de Relaciones Exteriores calificó de infundadas las acusaciones colombianas y sostuvo que ninguna de las razones utilizadas para justificar la ruptura sería válida ni lógica. Teherán afirmó además que la decisión estaría influenciada por Estados Unidos e Israel y que contradice el principio de respeto mutuo y los intereses de los dos pueblos.

La respuesta iraní también devolvió a Colombia los señalamientos relacionados con el narcotráfico. Teherán afirmó que Colombia no está en posición de dar lecciones sobre terrorismo y drogas y sostuvo que el país tiene responsabilidad internacional por el tráfico de cargamentos de estupefacientes. Como parte de su respuesta, mencionó la incautación en Teherán de 55 kilogramos de cocaína que, según la versión iraní, era de origen colombiano y habría sido ingresada por una red vinculada con personas influyentes en Colombia. Irán no identificó públicamente a esas personas.

El Gobierno iraní cuestionó además que las autoridades colombianas no hubieran cooperado, según su versión, para identificar a los responsables de ese cargamento y de otros envíos similares. Teherán anunció que adoptaría las medidas que considerara necesarias frente a lo que calificó como un enfoque “injusto y hostil” de Bogotá.

Así, el Gobierno de De la Espriella pone fin a más de cinco décadas de relaciones diplomáticas con Irán, mientras mantiene abierto el canal consular. La ruptura se produce en un contexto de fuertes tensiones internacionales alrededor de Irán y representa un cambio en la política exterior colombiana frente a Teherán.