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Brasil decidirá en segunda vuelta entre la ultraderecha y el progresismo

schedule5 min de lectura Hace 1 mes
Foto: Redes sociales

Brasil definirá el próximo 25 de octubre a su próximo presidente entre el senador Flávio Bolsonaro, heredero político del clan Bolsonaro, y el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, después de que ninguno de los dos alcanzara la mayoría necesaria para imponerse en primera vuelta. Con el 98 % del voto escrutado, Bolsonaro obtuvo el 47,1 % de los votos válidos frente al 45 % de Lula.

El resultado deja al bolsonarismo a las puertas de regresar al Palacio de Planalto, cuatro años después de que Lula derrotara a Jair Bolsonaro. Flávio, de 45 años, logró mantener el liderazgo durante el escrutinio y consolidó una candidatura que al comienzo de la campaña era considerada menos fuerte dentro de la derecha brasileña. Ahora enfrentará directamente a Lula, de 80 años, quien busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo.

La segunda vuelta también modifica el escenario para la izquierda. Lula llegó a estos comicios como el principal candidato del campo progresista, mientras los votos obtenidos por otros aspirantes de derecha pueden convertirse en un factor determinante para la segunda ronda. El resultado de la primera vuelta mostró, además, una importante fortaleza electoral del bolsonarismo en otros niveles del Estado.

En São Paulo, el gobernador Tarcísio de Freitas fue reelegido con una amplia ventaja, mientras el Partido Liberal de Jair Bolsonaro aumentó su representación en el Congreso. La familia Bolsonaro también obtuvo nuevos espacios institucionales, con la elección de Michelle Bolsonaro y de dos de los hijos del expresidente como parlamentarios.

La elección brasileña trasciende la disputa personal entre Lula y Flávio Bolsonaro. El resultado pone nuevamente en el centro la confrontación entre el proyecto progresista encabezado por el Partido de los Trabajadores y la agenda de la derecha bolsonarista, que mantiene como banderas la seguridad, la defensa de la propiedad privada, la familia y una política de mano dura frente al crimen organizado.

Flávio Bolsonaro ha construido su campaña sobre la idea de un cambio frente a los gobiernos del PT y ha intentado presentarse como una versión menos confrontacional que su padre. Sin embargo, mantiene elementos centrales de la agenda política del bolsonarismo y ha prometido avanzar en una política de seguridad más severa. También ha anunciado que indultaría a Jair Bolsonaro si llega a la Presidencia.

Para Lula, el resultado representa la necesidad de reconstruir una mayoría electoral para la segunda vuelta. El presidente había planteado durante la campaña que la elección definía entre distintos modelos de país y llamó a defender la democracia y las políticas sociales construidas durante sus gobiernos.

La disputa también tendrá una dimensión institucional. La nueva composición del Congreso muestra un crecimiento de las fuerzas de derecha, lo que podría modificar las condiciones de gobernabilidad del próximo presidente. Entre los temas planteados por el campo bolsonarista están la amnistía para condenados por el ataque contra las instituciones brasileñas del 8 de enero de 2023 y cambios en la relación entre el Congreso y el Supremo Tribunal Federal.

El escenario electoral se produce después de un periodo marcado por una fuerte polarización política. Lula regresó a la Presidencia en 2023 después de haber permanecido fuera del poder durante más de una década, mientras Jair Bolsonaro terminó condenado por su participación en una trama para desconocer el resultado de las elecciones de 2022. Flávio Bolsonaro convirtió la situación judicial de su padre en uno de los elementos de su proyecto político y ha prometido indultarlo si obtiene la Presidencia.

La segunda vuelta será también una disputa sobre el rumbo internacional de Brasil. El país deberá decidir entre la continuidad del proyecto de Lula, basado en el multilateralismo y una mayor articulación con gobiernos progresistas de la región, y una eventual administración de Flávio Bolsonaro más cercana políticamente a la derecha conservadora y al entorno de Donald Trump. El texto fuente sitúa la elección dentro de un giro hacia la derecha registrado en otros países latinoamericanos durante los últimos años.

La jornada del 4 de octubre dejó así definida una nueva confrontación entre dos fuerzas políticas que representan proyectos profundamente distintos. Flávio Bolsonaro llegará a la segunda vuelta con el respaldo del principal bloque de la derecha brasileña, mientras Lula buscará ampliar su base electoral más allá del electorado tradicional del PT.

Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para escoger entre ambos proyectos. La primera vuelta dejó una diferencia de poco más de dos puntos porcentuales entre los candidatos, pero también mostró una reconfiguración del mapa político brasileño que tendrá efectos no solo sobre la Presidencia, sino sobre el Congreso y el rumbo institucional del país.