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Inflación, desempleo, dólar y tasas de interés: las señales que tensionan la economía durante el inicio del Gobierno de De la Espriella

schedule5 min de lectura Hace 1 mes
Foto: Presidente durante Cambio de Guardia-César Carrión

Las primeras semanas del Gobierno de Abelardo de la Espriella han coincidido con un conjunto de indicadores que muestran nuevas presiones sobre la economía colombiana. La inflación volvió a aumentar, el desempleo aumento al 9,4 %, el dólar cerró septiembre con un incremento cercano al 4 %, la confianza de los consumidores cayó y el Banco de la República elevó nuevamente su tasa de interés, esta vez con el voto favorable del nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez.

El dato más reciente sobre inflación corresponde a agosto. El DANE reportó una variación anual del Índice de Precios al Consumidor de 6,24 %, 1,14 puntos porcentuales por encima de la registrada un año atrás. En términos mensuales, el IPC aumentó 0,39 % y acumuló 5,35 % en lo corrido del año.

El Banco de la República señaló que las principales presiones provinieron de los alimentos, con una inflación anual de 6,1 %, y de los bienes y servicios regulados, con 6,8 %. La inflación de servicios llegó a 7,2 %, mientras la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, alcanzó 6,1 %. El Emisor también advirtió que el fenómeno de El Niño podría seguir presionando los precios de los alimentos y los regulados.

A esta presión sobre el costo de vida se sumó un deterioro del mercado laboral. En agosto, la tasa nacional de desocupación fue de 9,4 %, frente al 8,6 % registrado en agosto de 2025. La tasa de ocupación también disminuyó: pasó de 58,4 % a 57,4 %. En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, el desempleo llegó al 9,1 %, 1,3 puntos porcentuales más que un año atrás.

El comportamiento de los consumidores tampoco fue favorable. Fedesarrollo informó que el Índice de Confianza del Consumidor cayó 5,2 puntos porcentuales en agosto, al pasar de 20,7 % en julio a 15,5 %. El retroceso estuvo acompañado por una caída de 7,7 puntos en el índice de expectativas del consumidor y de 1,6 puntos en el indicador de condiciones económicas. La disposición a comprar vivienda también disminuyó 3,5 puntos.

Fuente: Fedesarrollo

El mercado cambiario agregó otra señal de tensión. La TRM vigente el 7 de agosto, cuando comenzó el Gobierno de De la Espriella, era de $3.157,43 por dólar. Para el 30 de septiembre había subido a $3.341,23. Es decir, durante ese período el precio de referencia de la divisa aumentó alrededor de $184 pesos, cerca de 5,8 %. En septiembre, por sí solo, el incremento fue de 3,96 %.

El comportamiento del dólar tiene efectos sobre empresas y consumidores debido a su incidencia sobre importaciones, insumos y productos cuyos precios dependen de bienes negociados internacionalmente. No obstante, la tasa de cambio responde a múltiples factores nacionales e internacionales y no puede atribuirse exclusivamente a las decisiones del Gobierno.

La presión llegó también a la política monetaria. El 30 de septiembre, la Junta Directiva del Banco de la República decidió aumentar en 25 puntos básicos la tasa de interés, de 12 % a 12,25 %. Cuatro miembros votaron a favor, dos por mantenerla y uno propuso un incremento de 50 puntos básicos. La decisión se tomó en la primera reunión de la Junta con Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda.

Gómez respaldó el aumento y defendió que un incremento moderado era necesario frente a la persistencia de la inflación. El Banco, entretanto, señaló que las expectativas de inflación para diciembre aumentaron hasta 6,8 %, mientras que las expectativas a dos años se ubicaron en 4 %. La nueva tasa mantiene una política monetaria restrictiva, mientras el Emisor espera que la inflación retome una senda descendente durante 2027.

El problema es que esta política ocurre mientras algunos indicadores de actividad muestran señales de desaceleración. El PIB creció 3,4 % anual en el segundo trimestre, pero el Índice de Seguimiento a la Economía registró en julio un crecimiento de apenas 1,1 %. La industria manufacturera cayó 2,3 % anual, según el Banco de la República.

El panorama se completa con una situación fiscal que limita el margen de maniobra del Estado. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal estimó para 2026 una deuda neta equivalente al 61 % del PIB y advirtió sobre la necesidad de un ajuste fiscal estructural. El costo del endeudamiento resulta especialmente relevante en un escenario en el que las tasas de interés permanecen elevadas.

Desde la perspectiva defendida por el ministro Gómez, el problema central es contener una inflación que todavía duplica la meta del Banco de la República. Desde otra lectura económica, el aumento de las tasas también encarece el crédito para hogares y empresas y puede restringir decisiones de consumo e inversión. La discusión, por tanto, no se limita a cuánto suben los precios, sino a quién termina asumiendo el costo de las medidas utilizadas para contenerlos.

Así comienza el nuevo Gobierno su gestión económica: con una inflación todavía elevada, un mercado laboral que perdió terreno en agosto, una confianza de los consumidores que se debilitó, un peso que se ha depreciado frente al dólar durante las primeras semanas del mandato y una tasa de interés que volvió a subir. El desafío para la administración de De la Espriella será responder simultáneamente a esas presiones sin profundizar la desaceleración de la actividad productiva ni trasladar mayores costos financieros a hogares y empresas.