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Gobierno de De la Espriella descarta un gran aumento del salario mínimo para 2027

schedule3 min de lectura Hace 4 semanas
Foto: Alcaldía de Bogotá

El Gobierno de Abelardo de la Espriella anticipó que el incremento del salario mínimo para 2027 se definirá con base en criterios técnicos, principalmente la inflación y la productividad laboral, y descartó repetir un aumento de la magnitud del aplicado para 2026. La posición marca un cambio frente a la política salarial del Gobierno de Gustavo Petro, que adoptó el concepto de salario mínimo vital para justificar un incremento del 23 %.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, defendió una política salarial más moderada y advirtió sobre los efectos que los aumentos elevados pueden tener en los precios, los costos de contratación, las finanzas públicas y las obligaciones pensionales. Por ello, la nueva administración plantea que el ajuste debe responder al comportamiento de la economía y a sus indicadores de productividad.

La discusión para fijar el salario mínimo de 2027 ya comenzó con reuniones entre el Gobierno, las organizaciones sindicales y los gremios empresariales. La mesa de concertación busca avanzar en el análisis técnico y jurídico antes de que las partes presenten sus posiciones sobre el porcentaje de aumento.

La ministra del Trabajo, Natalia López, señaló que el proceso debe escuchar a todos los sectores y contar con sustento técnico y jurídico. Aunque el Gobierno ha anticipado que busca un incremento moderado, todavía no existe una cifra oficial para 2027 y el porcentaje final dependerá de la negociación y de los indicadores evaluados.

El debate ocurre después de que el salario mínimo de 2026 quedara en $1.750.905, con un auxilio de transporte de $249.095, para un ingreso mensual de $2 millones para quienes tienen derecho a ese auxilio. El incremento del 23 % fue presentado por el Gobierno anterior bajo el enfoque de salario mínimo vital, con el argumento de avanzar hacia un ingreso suficiente para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores.

La diferencia entre ambas administraciones está en el peso que asignan a esos criterios. Mientras el Gobierno Petro defendió un incremento amplio para mejorar los ingresos laborales, la administración de De la Espriella insiste en vincular el ajuste con la inflación, la productividad y la sostenibilidad económica.

La negociación deberá definir cuánto aumentarán los ingresos de los trabajadores en 2027 y cómo se resolverá la tensión entre recuperar el poder adquisitivo, contener las presiones inflacionarias y sostener el empleo formal. Si no se alcanza un acuerdo entre trabajadores, empresarios y Gobierno, corresponderá al presidente fijar el aumento por decreto antes de finalizar el año.